El TSJ Madrid ha declarado que tiene la consideración de accidente laboral el suicidio de un trabajador que es una consecuencia de estrés derivado de una sobrecarga de trabajo y acoso laboral. Se acredita que el trabajo ha sido el origen y  la causa última del estrés que le llevó a quitarse la vida.

Suicidio como AT

Un jefe del departamento financiero de una empresa se suicida un lunes de madrugada en su domicilio, un rato después de haber estado conectado a la intranet de la empresa hasta muy tarde. Minutos antes envía varios correos y cartas a su pareja, hijo, compañeros y jefe, explicando que la situación laboral le ha desbordado y que su superiora le ha hecho la vida imposible.

Previamente, se habían dado las siguientes circunstancias:

– la empresa fue objeto de investigación por la AN y la UCO, de lo que derivó mucho trabajo y el cambio de su responsable, con la que no se llevaba bien;

– además de las horas de presencia exigidas en la empresa, trabajaba en su domicilio a través de la intranet incluso fuera de horario, a instancia en parte de la propia empresa y en parte por voluntad propia;

– el resultado de la evaluación de riesgos psicosociales realizada años antes por un servicio de prevención ajeno arrojó malos resultados en su departamento, que la empresa no atendió;

– la ITSS ha sancionado a la empresa por la falta de evaluación de su puesto de trabajo;

La esposa interpone demanda en su nombre y en el de su hijo menor de edad en reclamación de contingencia, a fin de que el suicidio se considere accidente de trabajo a efectos de la prestación de orfandad del menor.

El asunto llega hasta el TSJ, que apela a una sentencia del TS que recoge la evolución de la jurisprudencia en este tema: se ha de analizar la conexión existente en cada caso concreto entre la conducta de suicidio y las circunstancias del trabajo prestado (TS 25-9-07, EDJ 2007/199892).

Hay una evidente sobrecarga de trabajo, y tal situación está en clara conexión con la conducta de suicidio, lo que el propio trabajador manifiesta en sus notas y cartas, de las que se infiere que su estado depresivo era reactivo y secundario a sus problemas laborales. Lo que igualmente se deriva del informe pericial, que vincula el suicidio a la situación de estrés laboral. No constan antecedentes psiquiátricos o patologías previas.  Señala que el trabajo es origen y causa última del estrés que le llevó a quitarse la vida, habiendo quedado acreditada la existencia de un nexo causal entre el acto del suicidio y la ansiedad o estrés laboral que padecía.

Por tanto, se estima el recurso y se declara que el origen del suicidio es un AT.

 

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Fuente: Lefebvre