Tras el implante de unas prótesis defectuosas y la demanda por daños y perjuicios contra la empresa que las auditó, el Tribunal Supremo clarifica si la doctrina del levantamiento del velo permite, sin más, exigir responsabilidad de manera solidaria e indistinta a una u otra de las mercantiles pertenecientes a un mismo grupo empresaria.

Responsabilidad solidaria en la doctrina del levantamiento del velo

Una paciente se somete a una intervención quirúrgica de aumento de pecho. Tras la operación, debe reintervenirse ante la rotura de las prótesis que resultan defectuosas para extirpárselas.

La paciente demanda por daños y perjuicios a la importadora de las prótesis, la aseguradora y la empresa alemana que elaboró los informes sobre las prótesis por incumplimiento de su auditoría de calidad.

La sociedad española perteneciente al mismo grupo que la empresa alemana esgrime que son empresas diferentes con personalidad jurídica diferente y que ellos no han participado de ninguna forma en la auditoría de las prótesis.

La sentencia de primera instancia aprecia de oficio falta de legitimación pasiva y absuelve a la sociedad española de la multinacional.

La paciente recurre en apelación y la AP condena al grupo de sociedades a indemnizarla citando la doctrina del levantamiento del velo.

La sociedad española recurre la sentencia en casación que, a pesar de no haber sido condenada, justifica su interés en que se ha condenado al grupo de sociedades que es una entidad que carece de personalidad jurídica.

Además el grupo fue emplazado en su domicilio, lo que sitúa a la sociedad española en una situación de indefensión, pues se le atribuye una representación que no ostenta y hace difícil conocer su posición en el procedimiento.

El TS recuerda que en caso de incumplimiento culpable de sus obligaciones, los organismos encargados del control pueden ser responsables frente a los pacientes y usuarios afectados, pero que la doctrina del levantamiento del velo no permite sin más exigir responsabilidad de manera indistinta a una u otra de las empresas de un mismo grupo empresarial.

Una vez que la sociedad española comunicó en forma al juzgado la identidad del organismo notificado y su dirección, debió extremarse el celo para emplazar a la empresa contra la que realmente se quería dirigir la demanda.

En consecuencia, procede declarar la nulidad de las actuaciones por lo que se refiere a la personación de la sociedad española y ordenar su reposición al momento en el que debió emplazarse a la sociedad alemana, lo que deberá llevarse a cabo por el juzgado, que procederá a otorgarle el plazo legal para contestar a la demanda.

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