Una reciente sentencia del Tribunal Supremo, fechada el 24 de junio, ha establecido que las lesiones sufridas por la mujer durante el parto deben considerarse accidente no laboral y no enfermedad común.

Considera la Sala de lo Social del Supremo, en primer lugar, que las lesiones no responden a un deterior físico progresivo (que es el concepto de enfermedad común), sino al resultado de una acción súbita y violenta (concepto de accidente no laboral), y ello sin necesidad de que concurra además negligencia o responsabilidad alguna.

Por otro lado, establece que el embarazo y el parto no son, en sí mismos, ninguna enfermedad, ni se pueden asimilar a otras intervenciones hospitalarias.

Por último, sostiene el Tribunal Supremo que el embarazo y el parto son elementos diferenciales que, por razones obvias, inciden de forma exclusiva sobre las mujeres. Se trata, en consecuencia, de un ámbito en que las normas han de interpretarse con perspectiva de género, pues solo las mujeres pueden encontrarse en una situación no comparable con ningún otro tipo de circunstancia en la que se acuda a la atención sanitaria.

Incapacidad permanente absoluta para el trabajo

El Tribunal Supremo estima el recurso de casación de una trabajadora que sufrió determinadas lesiones definitivas como resultado del parto. Tras las lesiones, la Seguridad Social le reconoció la incapacidad permanente absoluta para todo trabajo, pero derivada de “enfermedad común”.

Así, la mujer interpuso demanda en reclamación de que la incapacidad se declarase causada por accidente no laboral en vez de enfermedad común, con derecho, por tanto, a una pensión superior.

Aunque, en primera instancia, el juzgado de lo Social le dio la razón a la trabajadora, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, pese a admitir que las lesiones fueron producto de un elemento súbito y violento, estimó el recurso interpuesto por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y consideró la contingencia como enfermedad común en vez de accidente no laboral al no existir, según la sentencia, la acción súbita externa —“ajeno a la propia persona”— que es propia del accidente.

En la sentencia de casación, sin embargo, el Tribunal Supremo razona que “lo sucedido en el parto de la recurrente difícilmente encaja en el concepto de enfermedad, ajustándose con mayor naturalidad al concepto de accidente. Si se quiere decir así, es más forzado considerarlo enfermedad común que accidente no laboral”.

Aplicación de la igualdad de género

Con todo, recuerda el Tribunal Supremo que, a partir de diciembre de 2009, la Sala de lo Social ha procedido a aplicar este criterio de interpretación de la perspectiva de género en sentencias posteriores.

Esta interpretación, como sostiene el Alto Tribunal, está respaldada por el artículo 4 de la LO 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, que consagra “la integración del principio de igualdad en la interpretación y aplicación de las normas”, la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres como “principio informador del ordenamiento jurídico y, como tal, se integrará y observará en la interpretación y aplicación de las normas jurídicas”.

Asimismo, el artículo 15 de la citada Ley Orgánica dispone que “el principio de igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres informará, con carácter transversal, la actuación de todos los Poderes Públicos (…)”.

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