El Tribunal Supremo declara que la relación del becario con la universidad era laboral, por lo que se trata de un despido calificado de improcedente.

El salario a tener en cuenta para el cálculo de esta indemnización no es el que el trabajador viniera percibiendo realmente en el momento del despido, sino el fijado por el convenio en función de las circunstancias concretas de antigüedad y categoría profesional. Haber prestado la actividad al amparo de un nexo extralaboral no es obstáculo para proyectar sobre los servicios prestados las normas laborales.

Salario regulador del despido

La trabajadora había prestado servicios como becaria para una universidad hasta el cese en su actividad. Durante este periodo, había desempeñado, entre otras funciones, labores de gestión relativas al grado, actualización de la web de la Universidad y la red social, información y atención a los alumnos, profesores y altos cargos públicos…

La actividad se realizó bajo el amparo de diversas becas, bajo la supervisión de distintos decanos y vicedecanos, cumpliendo el mismo horario que el resto del personal de la facultad, así como el disfrute de vacaciones. La retribución percibida era de 620 euros, inferior a la del convenio colectivo de universidades.

La trabajadora interpone demanda de despido, que es desestimada al considerarse que no ha existido un despido verbal, sino una baja voluntaria, porque días después de cesar en su actividad para la Universidad estaba trabajando para una empresa privada.

En suplicación, el Tribunal Superior de Justicia declara improcedente el despido y fija la indemnización en función la cuantía efectivamente percibida por la becaria. Disconforme con dicha cuantía, la trabajadora interpone recurso de casación para la unificación de doctrina ante el Tribunal Supremo. Por su parte, la Universidad considera que el procedimiento de despido no es el adecuado para esta reclamación e impugna el recurso.

La cuestión debatida consiste en determinar si para calcular la indemnización por despido ha de estarse al promedio de lo que se venía abonando al amparo del vínculo extralaboral (relación de becario) o, por el contrario, a lo previsto en el convenio colectivo de aplicación.

El Supremo comienza considerando que es en el proceso de despido donde debe precisarse el salario que corresponde al trabajador despedido, sin que se desnaturalice la acción ni deba entenderse que se acumula a ella una reclamación inadecuada.

Por el contrario, el  proceso ordinario es adecuado cuando la pretensión se dirige al cobro de una indemnización, pero limitada a la reclamación de una cantidad no discutida o que deriva de unos parámetros de cálculo sobre los que no existe discrepancia entre las partes.

Por tanto, cuando se pongan en cuestión la propia existencia de la indemnización, los elementos básicos para su determinación, la propia naturaleza de la indemnización debida o, como sucede en el supuesto enjuiciado, la validez de cláusulas contractuales determinantes para configurar la indemnización, el único procedimiento adecuado es el de despido.

Respecto del salario regulador de la indemnización por despido, el Tribunal Supremo recuerda que su doctrina ha establecido que el salario regulador de la indemnización por despido es aquel que corresponde al trabajador al tiempo del despido y no el que arbitrariamente abona la empresa.

Por tanto, el salario a tener en cuenta para el cálculo de la indemnización por despido improcedente y salarios de tramitación no es el que trabajador viniera percibiendo realmente en el momento del despido de ser inferior al establecido en convenio colectivo aplicable, sino precisamente el fijado por este en función de las circunstancias concretas de antigüedad y categoría profesional.

Por todo ello, el Tribunal Supremo concluye lo siguiente: 

  • En el litigio sobre despido cabe discutir el salario que corresponde percibir.
  • Que previamente se prestara la actividad al amparo de un nexo extralaboral no es obstáculo para proyectar sobre los servicios prestados las normas laborales.
  • Que se viniera cobrando menos de lo que prescribe el convenio colectivo no impide que la indemnización por despido se calcule conforme al mismo.

En consecuencia, se estima el recurso de casación para la unificación de doctrina planteado, declarando que la cuantía a tener en cuenta es la fijada por el convenio colectivo.

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